Día Primero
Me pesa todo, hasta mi alma hoy parece de plomo. Ni siquiera me queda un trago para aliviar este lastre. Me he encontrado un diario en blanco intentaré llenarlo, con mis pesares y dolencias. Lo cambiaría por un cartón de vino, es de piel y parece caro, aunque a un pobre borracho como yo, seguramente lo engañarían, en fin voy hacer lo que llevo tanto tiempo sin hacer, escribir. Quizás escribiendo mis problemas, me quite tanta carga, no pierdo nada y si me harto y mis pesares no se alivian lo cambiaré por dos cartones de vino. Llevo demasiado tiempo sobrio.Quizás me esté volviendo loco...
Día Segundo
Hoy he visto a mi buen amigo Segismundo, es otro vagabundo como yo, el mejor amigo vagabundo que se puede tener. Me invitó a beber de su cartón e hicimos como los que pediamos lismona, conseguimos algunas monedas, pero no quise hablarle de mi diario, me da vergüenza, un vagabundo debe de ser un vagabundo, no le pega leer ni escribir.
Una señora forrada por un gran abrigo de piel nos dió cinco euros, debe ser una mujer muy rica, cinco euros es toda una fortuna; tenía unos ojos grandes, pero la ojeras se los empequeñecía, debe estar sufriendo, un vagabundo sabe cuando una persona sufre, tenía una expresión que ni el maquillaje se la ocultaba, no sé porque la gente buena tiene que sufrir, los vagabundos debemos de ser la gente más buena del Universo...
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